
Rafa, no sé costalerilmente como es, porque no hemos tenido la suerte de trabajar juntos bajo algún paso, pero sí sé que tiene un gran corazón y humildad en este mundillo, y tiene tanto respeto y afición como el que más, está rehacio todavía a los cambios, jajaja, este armillero ama a su madre María Santísima de la Salud, y siempre la lleva en su boca y en su corazón. Esperemos vernos pronto bajo algún paso, si dios quiere, suerte en tu nueva etapa de esta vida que gracia a la madre afrontarás.
Un abrazo. Canijo
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