No sé cual es el momento en el que me encomiendo a ti para que nos sobredotes de sabiduría o de humildad, carecemos de ambas. Y en la toma de decisiones pensamos que es lo mejor y el corazón llevando tu nombre por bandera dice que erramos...
Ayuda a tu rebaño, que como yo y como otros muchos estamos perdidos. Señor de la Redención ruega por nosotros.
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