25 años de Redención y Salud. 25 años en los que ha pasado mucha gente por la hermandad. Gente en su mayoría a la que no conozco personalmente pero que desde pequeño veía entorno a la cofradía y luego decía por la calle con el orgullo que solo puede decir un niño que quiere a su hermandad “mira, ése es de la mía”.
Gente que por unos motivos o por otros ya no sigue en la cofradía aunque quiera tanto como siempre al Redentor y a la Señora de la Salud.
En todos los sitios se cuecen habas y aquí no iba a ser menos. Escuchaba los comentarios entre unos y otros, las rencillas…
Pero tan solo eran eso comentarios, oídas. No sé cuáles eran los verdaderos problemas que había, si son los mismos que hay a día de hoy o no tienen nada que ver, los que hacen que ya no vea esas caras que veía cuando era un niño por la casa de hermandad, los que hacen que hoy en día siga pasando gente por la cofradía pero solo eso, pasando, porque están un año, dos y se van.
Quizás ni me importe saber cuáles eran o son esos problemas. Lo que si me importa es que esto no es una competición de fútbol en la que unos son del Granada C.F. y otros del 74 y se llevan a matar aun siendo de la misma ciudad. Estamos hablando de una hermandad y no debemos olvidarlo.
Cada uno tendrá una forma de ver o de hacer las cosas. Coincidiremos en unas cosas con el punto de vista de otro hermano y en otras no. Surgirán discusiones de cómo hacer tal o cual historia, qué línea seguir…Pero no deben desembocar en “si tu estás aquí yo me voy y mientras sigas no volveré”.
Entre todos debemos arrimar el hombro y con humildad que cada uno aporte lo que buenamente pueda.
Creo que el XXV Aniversario nos va a dejar muy buenos momentos, pregones, carteles, estrenos, salida extraordinaria… pero lo mejor que nos puede dejar y que demostraría que la cofradía llega con madurez a esta efeméride es enterrar viejas rencillas sean por el motivo que sean, tragarnos el orgullo, pedir perdón o perdonar si es lo que hace falta y estar unidos en los 25 años, en los 26 y en los que quedan por venir. De esta forma demostraremos qué es una cofradía, algo que va más allá de pasos, bordados en oro y andar costalero. La cofradía nos debe unir y no desunir, debe hacernos mejores personas y no sacar lo peor de nosotros.
Espero volver a ver esas caras que veía de pequeño, otras que seguramente se fueron antes o después y muchas nuevas que vendrán para quedarse.
Gente que por unos motivos o por otros ya no sigue en la cofradía aunque quiera tanto como siempre al Redentor y a la Señora de la Salud.
En todos los sitios se cuecen habas y aquí no iba a ser menos. Escuchaba los comentarios entre unos y otros, las rencillas…
Pero tan solo eran eso comentarios, oídas. No sé cuáles eran los verdaderos problemas que había, si son los mismos que hay a día de hoy o no tienen nada que ver, los que hacen que ya no vea esas caras que veía cuando era un niño por la casa de hermandad, los que hacen que hoy en día siga pasando gente por la cofradía pero solo eso, pasando, porque están un año, dos y se van.
Quizás ni me importe saber cuáles eran o son esos problemas. Lo que si me importa es que esto no es una competición de fútbol en la que unos son del Granada C.F. y otros del 74 y se llevan a matar aun siendo de la misma ciudad. Estamos hablando de una hermandad y no debemos olvidarlo.
Cada uno tendrá una forma de ver o de hacer las cosas. Coincidiremos en unas cosas con el punto de vista de otro hermano y en otras no. Surgirán discusiones de cómo hacer tal o cual historia, qué línea seguir…Pero no deben desembocar en “si tu estás aquí yo me voy y mientras sigas no volveré”.
Entre todos debemos arrimar el hombro y con humildad que cada uno aporte lo que buenamente pueda.
Creo que el XXV Aniversario nos va a dejar muy buenos momentos, pregones, carteles, estrenos, salida extraordinaria… pero lo mejor que nos puede dejar y que demostraría que la cofradía llega con madurez a esta efeméride es enterrar viejas rencillas sean por el motivo que sean, tragarnos el orgullo, pedir perdón o perdonar si es lo que hace falta y estar unidos en los 25 años, en los 26 y en los que quedan por venir. De esta forma demostraremos qué es una cofradía, algo que va más allá de pasos, bordados en oro y andar costalero. La cofradía nos debe unir y no desunir, debe hacernos mejores personas y no sacar lo peor de nosotros.
Espero volver a ver esas caras que veía de pequeño, otras que seguramente se fueron antes o después y muchas nuevas que vendrán para quedarse.
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